¿A quien voy a votar?

Ya estamos nuevamente en campaña electoral. No sé si es el triunfo de la democracia o el fracaso de la negociación, pero lo que está claro es que volveremos a ser bombardeados con propuestas por tierra, mar y aire aunque no esté el horno económico para bollos.

Dicen los expertos que hay un 21,6 % de mujeres que aún dudan a quién votar. Al mismo tiempo parece que dentro del voto de gente joven (que iría de los 18 a los 44 años, si habéis leído bien, 44) el voto indeciso esta en torno al 46%. Por lo tanto parece que las mujeres jóvenes en este país tienen ciertos problemas al elegir el partido que las puede representar.

Al mismo tiempo la lucha estará en que personas que votaron a un partido en diciembre cambien su voto para que algún partido o coalición obtenga una mínima mayoría que permita gobernar.

Y, ¿en qué piensan las mujeres a la hora de elegir su voto?

Pues como en toda decisión, trivial o menos, diversos factores van a actuar en ese análisis:

  • El miedo: a que gobiernen los que no quiero, a que cambien las cosas ahora que parecía que las cosas iban mejor (habría que definir objetivamente que va mejor), o al contrario a que continúen como hasta ahora, a que los que realmente tienen la economía por el mango nos den la espalda. Miedos…
  • Riesgo de equivocarme: ¿Y si luego lo que hacen no me gusta?
  • Incapacidad para diferenciar las alternativas: han surgido nuevos partidos pero cuesta tener claro en qué se diferencian sus ofertas de los que ya existían. Y aquí se añade como nos llega la información y porque canal, digital o tradicional.
  • Enfado o cansancio: las emociones que acumulamos después de interminables campañas electorales no ayudan a analizar con frialdad las propuestas que nos presentan. Nuestra carga emocional previamente establece un “juicio” sobre lo que escuchamos.
  • Mi experiencia: no es lo mismo votar cuando las cosas te van bien que cuando estás pasando por una crisis, ya sea económica, profesional o personal.
  • Mis expectativas: ¿Qué espero de nuestros gobernantes? ¿Confío en su trabajo?

Si os fijáis todos los factores dependen de nosotros, están en nuestra zona de decisión. Porque lo que no depende de nosotros solo nos lleva a lo que se ha establecido como el deporte nacional: LA QUEJA.

Sea cual sea tu decisión, si votas a los de siempre o si quieres un cambio, la decisión y la RESPONSABILIDAD está en tus manos.

Y, entonces, ¿Cómo analizo mis alternativas y tomo mi decisión?

Hay muchos factores que actúan, conscientes y subconscientes: valores, creencias, expectativas, tus amenazas, riesgos del cambio.

¿Qué pesa más en tu decisión? ¿Cuáles son tus miedos y que te frena a la hora de hacer un cambio?

Hay una prueba tan simple pero tan certera que es la de la moneda al aire. Elige entre los partidos que dudas y lanza la moneda. ¿Qué ha salido? ¿Que sientes, tranquilidad, más dudas? Eso te dará una pista muy aproximada de que es lo que TÚ QUIERES.

Y ahora me dirás que elegir así es trivial y poco responsable. Pues entonces analiza los programas, mira lo que proponen, si están de acuerdo con lo que piensas, crees y practicas (que ideales éticos los tenemos todos pero, ¿cuántos los ponemos en práctica?) y después elige y vota. Pero que no te lleve a quedarte parado por exceso de argumentos.

Elegir a nuestros representantes es nuestra responsabilidad, y de nada servirá luego quejarse si incumplen sus promesas o rompen sus compromisos.

Y ya sabes, los pasos que no te atreves a dar también dejan huella.

¡Feliz semana!

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.

Mario Benedetti (1920-2009) Escritor y poeta uruguayo.