¡Bienvenido al Norte!

Recientemente se ha estrenado esta serie en televisión,  al rebufo del éxito que tuvo una película con el mismo título. Cuenta la vida de jóvenes que tienen que emigrar a Alemania buscando una oportunidad laboral que nuestro país es  incapaz de darles. Cargada de tópicos que se podrían parecer más a las historias de nuestros abuelos.

A diferencia de los emigrantes de los años 50 estos jóvenes están sobradamente preparados y esperan su gran oportunidad. La realidad enseguida les muestra que la adaptación al país será clave si quieren trabajar, aunque en trabajos muy por debajo de su perfil.

Al margen del tono humorístico, no deja de sorprender una serie de situaciones que se plantean al inicio del viaje: como toman la decisión de marchar y con qué herramientas cuentan para conseguir su objetivo. Y aunque parezca sorprendente, sus decisiones carecen de análisis, como la de un chaval de Sevilla que se fue a Hannover porque era el billete más barato.

El efecto llamada es la principal razón para marcharse. Las fotos que sus amigos cuelgan en facebook les incitan a vivir una aventura que parece exitosa si se basan en el lujo y el glamour que translucen.

Segundo, se marchan si trabajo, sin saber el idioma y sin contactos.

Es evidente que si no ocurrieran todas estas aventuras no habría serie. Pero como madre que ha tenido que vivir la experiencia de ver a sus hijos irse a países bastante más lejanos que Alemania os dejo una serie de consejos para que la aventura esté más controlada.

1.- Necesitan dominar por lo menos el inglés. No encontrarán ningún trabajo si no conocen un idioma a la perfección. Es evidente que en Alemania, en China hablan otros idiomas, pero en inglés al principio se pueden entender. Añado que cuantos más idiomas dominen mejor.

2.- Lo optimo es irse con un trabajo apalabrado desde aquí, en muchos países necesitas un contrato para obtener el visado. Y aunque en la UE no es necesario, tener un contrato aunque temporal, te ayuda luego para poder alquilar una habitación o apartamento. Hay muchas empresas que hacen selección de personal aquí para trabajos fuera de España. También es bueno acudir a embajadas y consulados. Aunque, al final, lo más práctico es buscar contactos que ya estén en el país y te puedan informar.

3.- No importa que el primer trabajo no tenga nada que ver con tus objetivos. Si tienes la determinación y las ganas de hacer carrera internacional, es el primer paso. Una vez en el país es mucho más fácil encontrar otras ofertas más interesantes.

4.- Darse de alta enseguida en el consulado o embajada del país para establecer vínculos enseguida con otros “expatriados”. Cuando estas fuera la gente se une y se ayuda muchísimo.

5.- Ir con mente abierta, sin establecer juicios previos sobre la cultura del país y con ganas de integrarse, es un requisito fundamental para tomar las malas experiencias como un aprendizaje y no como un drama.

Es evidente que todo lo que comento tiene que ver con una buena gestión de la incertidumbre y un buen análisis de la situación previo a tomar decisiones.

¿Qué sería lo óptimo para reducir esta incertidumbre? Pues que ya hubieran salido de su caja de confort en múltiples ocasiones con anterioridad: que hayan estudiado la carrera fuera de casa, que hayan hecho una estancia de Erasmus o simplemente un  interrail en verano les da mucha más experiencia de la vida que la que les podamos transmitir nosotros.

Ya sé que muchos padres sufren esa sensación de miedo o pérdida, pero ayudarlos a aprender de sus propios errores no tiene precio.

Y ya sabéis, los pasos que no te atreves a dar también dejan huella.

¡Feliz semana!