Cuidado con lo que sueñas porque se podría cumplir

Y en el reloj de antaño
como de año en año
cinco minutos mas para la cuenta atrás
hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes
de la cuenta atrás.
Mecano. Un año más

Ante el nuevo año todas las personas solemos hacer un balance del año que se acaba y nos hacemos propósitos para el nuevo, planteamos sueños. Pero, realmente, ¿CREEMOS QUE SE CUMPLIRÁN?

Hay una distinción que usamos en coaching que es la diferencia entre sueño y visión. Nosotros decimos que la visión es un sueño “con patas”, es decir que tiene fuerza y nos impulsa a la acción.

Y eso lo veréis con un simple ejercicio, toma papel y lápiz, y responde con honestidad estas cuatro preguntas:
1- ¿Qué quiero para mí en el próximo año?
2- ¿Cuáles son mis prioridades?
3- ¿Qué valores son importantes para mí?
4- ¿Qué esfuerzo estoy dispuesto a hacer y que estoy dispuesto a sacrificar para lograrlo?

En la Universidad de Yale llevaron a cabo un estudio en 1953 donde pidieron a los estudiantes que escribieran sus deseos de éxito tras finalizar los estudios. Tan sólo lo escribieron el 3% de los estudiantes. 20 años más tarde volvieron a reunir aquella promoción del 53. Se comprobó que sólo el 3% de aquellos antiguos alumnos/as habían conseguido sus metas y gozaban de mayor éxito económico y personal. Ese 3% coincidía con los que lo habían escrito.

¿Estás comprometido con tus objetivos? ¿Sí? ¡SI!
Bien, ahora ya tienes un plan. ¡UN PLAN!
¿Lo chequeamos?
1-Enfócate en positivo
En lugar de pensar lo que no quieres, es más útil pensar lo que quieres.
Quiero dejar de estar gordo NO    Quiero estar en mi peso ideal SI
No quiero estar solo NO                 Quiero tener + amigos/pareja SI

¿Cuál es la intención? ¿Positiva? Tomate un rato y piensa en el coste-beneficio de tu objetivo.
2- Elige un objetivo que dependa de ti
No está en tus manos que te suban el sueldo, pero sí está en tus manos mejorar tu asertividad, proactividad, iniciativa etc. para que esto se produzca.

3- Objetivo especifico y concreto
Voy a ir al gimnasio NO                         Voy a ir 3 días por semana al gimnasio SI
Voy a comer mejor NO                          Voy a comer esto… o voy a hacer esta dieta concreta SI

El más, menos, mucho, poco es difuso y no sirve como objetivo. Solo en casos excepcionales puedes usar el casi o excepto (casi todas las semanas…)
4- Objetivo retador pero alcanzable
No lo conviertas en una tortura que te haga abandonarlo. Ponte metas que estén a tu alcance. Ya las irás mejorando. ¡No se corre una maratón a la semana de empezar a correr! Y además, los pequeños logros te retroalimentan positivamente.
5- Objetivo que te motive
¿Te apasiona lo que te propones? ¡Si no es así, no te lo propongas!
Aquí juega mucho la autoestima. Márcate objetivos que te acerquen a lo que realmente quieres.
6- ¿Con que recursos cuento en mi mochila?
Y aquí tira de tus fortalezas, de todas, de las 24. No te pongas retos sobre tus debilidades, conócete a ti mismo y cuenta con los recursos que llevas en tu mochila.
7- ¿Y cómo afecta mi objetivo a mi entorno?
Pues mucho, si me pongo a dieta puede que esté de mal humor, si lucho por un ascenso en el trabajo puede que esté menos tiempo en casa. No hagas de tu entorno los “sufridores en casa” de tus objetivos.

En cualquier caso, si te cuesta visualizar tu futuro, llámame. Pues ya sabes, los pasos que no das tambien dejan huella.