¿No ves? ¡Ya son más de las tres!

Eso decía el Conejo Blanco, uno de los personajes principales del cuento Alicia en el país de las maravillas. Siempre va corriendo y mirando su reloj mientras dice en voz alta: “no hay tiempo”, “llego tarde”. Alicia lo persigue por todo el cuento, como una alegoría de nuestras propias vidas.

Hace poco asistí a una conferencia de @Carlos_Andreu donde hizo una apreciación que me hizo reflexionar: “La agenda de una persona refleja su vida”.

Pues es verdad, ¿mis actividades reflejan mis prioridades? ¿Mi tiempo esta, sobre todo, reservado a las cosas que considero importantes? ¿Cuales son los ladrones de tu tiempo?

La mayoría de los logros se alcanzan gracias a una combinación de constancia y de iluminación repentina. La mayoría de lo que conseguimos en la vida y que tiene un cierto valor para nosotros mismos y para los demás se da un una ínfima proporción en nuestras vidas laborales.

Los logros se alcanzan mediante la reflexión y la acción selectiva.

Cuando decimos “No tengo otra opción” o “No tengo tiempo” muchas veces no son afirmaciones correctas, pues nosotros escogemos nuestras prioridades y el uso de nuestro tiempo es el reflejo de ello.

¿Las actividades que figuran en mi agenda reflejan lo que es importante para mí? ¿Las personas que monopolizan mi tiempo son las que me importan?

Si nos tomamos un momento para reflexionar sobre estas preguntas, quizás nos demos cuenta que hay que empezar a PRIORIZAR.

Priorizar significa dar valores diferentes a los aspectos diversos de la propia vida y actuar en consecuencia. Es decidir las cosas por las cuales nos levantamos y actuamos cada día.

Y eso con lo de cada día y con el paso del tiempo. Hay que pararse de vez en cuando para preguntarse si lo que elegí ayer, en mi juventud, sigue teniendo el mismo beneficio para mi hoy.

Una organización equilibrada del tiempo es aquella que aporta satisfacción y no deja a la persona exhausta al final de la jornada, pero también estimula lo suficiente para no aburrirse.

Pero para ello hay que conocerse y, sobre todo, pararnos a pensar. ¡Qué bueno es parar y reflexionar media hora al día sobre lo que hacemos! Lo que nos mueve, los valores de los que hemos hablado en post anteriores.

Y celebremos cosas, la gente feliz lo celebra todo, como los nocumpleaños del libro de Alicia.

Valentín Fuster dice que nunca hemos vivido mejor y nunca nos hemos sentido peor. ¿Será cierto?

¿Somos capaces de compatibilizar trabajo, familia, amigos, sin cargarnos nuestra salud? Empecemos por lo simple, tomemos las riendas de nuestra agenda y encontremos ese tiempo para lo que realmente importa. Y si se te aparece cada día el conejo blanco de Alicia, no son alucinaciones, es que no sabes por dónde empezar.

Y si no sabes cómo hacerlo, llámame, pues los pasos que no te atreves a dar también dejan huella.

¡Feliz semana!