Hace falta una tribu para educar a un niño

Ya nos encontramos en ruta del nuevo curso escolar. Ya grandes y pequeños hemos recuperado el ritmo y empezamos a hacer músculo intelectual y físico.

La semana pasada releía este texto de Antonio Marina:

“Los padres solos no pueden educar a sus hijos, hagan lo que hagan, porque no pueden protegerlos de otras influencias muy poderosas. La intervención de padres y maestros es imprescindible, pero todos debemos conocer sus limitaciones y reconocer que, en la tupida red de influencias en que vivimos, todos ejercemos una influencia educativa, buena o mala, por acción o por omisión.” (Marina, 2010).

Este tema tan viejo y tan actual me ha traído a la memoria el titulo de este post. En un mundo cambiante y dinámico, donde las noticias dejan de serlo nada más publicarse en la web o en facebook, donde las desgracias nos las sirven a la hora de cenar como si fuera un documental de la selva, ¿Cómo conseguir que nuestros hijos vivan de acuerdo a los valores que queremos?

Cuando recién empezaba mi hija mayor en la guardería asistí a una conferencia sobre hábitos en los niños. Se me quedó grabada una frase que dijo la conferenciante:

“Vuestros hijos son ahora cómo un libro en blanco. Si no escribís vosotros, escribirán otros”

Y cada vez toma más fuerza esta frase. Con todos los imputs que reciben a diario en móviles, ordenadores, slogans, ¿Cómo sabemos si realmente nuestra educación es la que les está impactando o son otros los que están escribiendo en ellos?

Por eso suelo preguntar  a padres que se ponen en contacto conmigo para programas de coaching para jóvenes cuáles son sus valores y si creen que sus hijos los conocen.

¿Nuestros valores? Y rápidamente suele hablar uno de los dos detallándome los suyos, “los suyos” porque inmediatamente pregunto al otro y suelen ser diferentes. Y cómo familia, ¿Qué valores tenéis? Y entonces, a menudo, me quedo sin respuesta.

¿Entonces, quien está escribiendo en el libro del hijo?

Solo desde los valores compartidos como familia crearemos fortalezas en los hijos. Y esto se aplica también a las empresas. Ya la gran mayoría de ellas los tienen explícitos y los utilizan para diseñar sus planes estratégicos. Y si seguimos ascendiendo la sociedad, los países también deberían explicitarlos. Recuerdo perfectamente cuando se aprobó la Constitución Europea, se discutió y mucho los valores que como europeos deberíamos tener. Valores que ahora, con la reciente catástrofe humanitaria que se está produciendo en nuestras fronteras, están más en los titulares que nunca.

Si no sabes explicitar cuáles son tus valores y los de tu familia, o si no sabes cómo transmitirlos a tus hijos, te puedo ayudar.

Porque ya sabes,  los pasos que no te atreves a dar también dejan huella.

¡Feliz semana!

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